FIESTA ESTELAR

Hoy voy a contaros una historia de mi ciudad. Ya conocéis la leyenda de Villa Quesiluna, donde viven los ratonautas con nombres que empiezan por ‘R’ de ratón. Pero quizá no sepáis que este año en VILLA QUESILUNA se preparaba un acontecimiento muy especial. Os recuerdo que en la Villa existe un palacio real donde viven los reyes: Raimundo Manchego II y su esposa la reina Raica -que además de reina es una famosa ratonauta-.

La Fiesta

No hace muchas lunas llegó el día, tan esperado para toda la corte. Los reyes presentaban a sus dos hijos mellizos durante una gran fiesta estelar. La curiosa princesa Risabella y el revoltoso príncipe Ricolás podían disfrutar, durante su cumpleaños, de una animada reunión con los más ilustres ratonautas de todos los rincones de Villa Quesiluna (¡con tarta y piñata claro!). Pero tendrían que seguir el ordenado protocolo real, algo que disgustaba a los dos protagonistas.

La Escapada

En un momento de descuido de sus acompañantes y de los invitados, Risabella, que había heredado la habilidad de su madre para conducir el cohete real, empujó a Ricolás dentro de la nave.

El cohete -instantes después- despegó con un gran estruendo en el patio trasero del palacio.

Raimundo Manchego miró a su esposa Raica con los ojos muy abiertos, mientras señalaba la silueta del cohete que se alejaba de ellos dejando un rastro de corazones, flores y besos de humo a modo de despedida cariñosa. Los invitados pensaron que todo estaba preparado y aplaudieron entusiasmados contemplando las formas que el humo del cohete dibujaba en el cielo lunar.

Los dos mellizos viajaron esa tarde por el espacio donde les llamó la atención un pequeño asteroide de color azul celeste que desprendía un brillo muy particular.

Entonces Risabella ejecutó una maniobra impecable para aterrizar sobre él y los dos hermanos salieron del cohete dando un salto para explorar el lugar.

Nuevos Amigos

Al poco rato de su llegada, los ratoncillos escucharon unos gemidos que venían de detrás de unas rocas. Su sorpresa fue total al ver una criatura para ellos desconocida, tenía unas grandes orejas de ratón, unas pequeñas alas tras las patas delanteras y… ¡Una larga cola de dragón!. Y lo más sorprendente era que esta enorme criatura sollozaba como si fuera un pequeño bebé.

Junto al extraño dragón (o mejor dicho ragón) se encontraba otro personaje increíble, una especie de unicornia de cuerno plateado con orejas de ratoncita que intentaba consolar al temible ragón.

-¿Qué sucede?

dijo Ricolás saliendo bruscamente tras la roca.

Los dos extraños seres estelares se sobresaltaron y dando un saltito se abrazaron el uno al otro asustados.

-No temáis, dijo Risabella.

-Queremos ayudar, somos Ricolás y Risabella de Villa Quesiluna.

Los hermanos se presentaron mientras se acercaban.

-Yo soy Runi y él es mi amigo Ragón.

Respondió la runicornia con voz dulce y amigable.

-A Ragón le duelen los dientes y lleva varios días sin comer y lo peor, ¡sin poder dormir!.

De este modo comenzaron a conversar, los mellizos les hablaron de Villa Quesiluna y de cómo ellos cuidaban de los dientes y podían combatir a los bacticariosos para evitar un desagradable dolor de muelas.

También les explicaron como fabricaban los sueños más dulces de la galaxia.

Los dos habitantes del asteroide –Runi y Ragón– se sintieron aliviados y asombrados con las historias de Risabella y Ricolás y accedieron divertidos a regresar con ellos a la Luna. Así, queridos Risueños, yo (súper R) podría acabar con los bacticariosos que habían atacado la dentadura de Ragón.

El Regreso

Sin parar de hablar y contando anécdotas acerca de los viajes y trastadas que los mellizos hacían en palacio, volaron juntos de vuelta hasta el palacio real con sus nuevos y extraños amigos. Como era de esperar, toda la corte real al verlos aparecer aplaudió a rabiar pensando que esta llegada triunfal formaba parte de la magnífica FIESTA ESTELAR.

Ragón aprendió en la Villa a cuidar su dentadura, volvió a comer y a conciliar el sueño. Soñando y soñando dulces sueños se hizo inseparable de Risabella y Ricolás. Runi, por su parte, sacó partido de nuestros consejos y cuidados para mantener su cuerno plateado más flamante que nunca. Ambos se quedaron a vivir en palacio, y desde entonces, acompañan a los hermanos reales en sus divertidas aventuras por la galaxia.

Espero que os haya gustado este relato de mi Villa. No dejéis que los bacticariosos os fastidien, más vale prevenir… cuidad de vuestros dientes y no paréis de soñar.

¡SALUDOS ESTELARES!

Deja un comentario